Verano frío, algo extraño
lluvia copiosa, creando barro.
El cementerio viejo abriendo sus puertas
paseando la gente entre las tumbas a tientas.
Lápidas mojadas, rotas, abandonadas
consuelan mi vista de años cansada.
No encuentro el silencio que tanto anhelo,
en esta ruina, mi cementerio.
La gente se marcha por fin a sus casas
y me quedo sola, empapada y sentada
mirando nichos con ojos ciegos
mientras la lluvia entumece mis huesos.
Llega un momento en que no siento frío,
llega un momento que no siento nada
me tumbo y preparo mi eterno descanso.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada